Fugas que se normalizan
Una fuga sostenida sube el consumo un mes y al siguiente ya es lo normal. Sin una mirada de largo plazo, nadie la revisa hasta que la boleta llega a un monto que asusta.
Sistemas de gestión · NCI Agua
NCI Agua ordena el consumo y el gasto de agua de todas sus sedes y le muestra dónde mirar primero: qué sedes gastan de más para lo que hacen, qué cuentas subieron de nivel y se quedaron ahí, y cuánto cuesta cada mes sin revisarlas.

El problema
En una organización con decenas de sedes, el agua es un gasto pequeño por sede y grande en total. Cada boleta llega por separado, de distintas empresas sanitarias y con sus propias tarifas, y nadie las compara entre sí.
No es descuido: una fuga, o un piso de consumo que sube y se queda, no parece un error en una boleta, y compararlo con el mes anterior confunde el verano con una falla. Las diferencias aparecen por lugares conocidos:
Una fuga sostenida sube el consumo un mes y al siguiente ya es lo normal. Sin una mirada de largo plazo, nadie la revisa hasta que la boleta llega a un monto que asusta.
Una sede grande consume más que una pequeña, y eso es normal. Sin normalizar por superficie, personas o dotación, no se ve quién consume de más para lo que hace.
El registro de consumo y el gasto contable miden lo mismo de manera independiente. Si nadie los contrasta, una diferencia se descubre tarde, y a veces es solo una diferencia de IVA.
Cómo funciona
Cada mes, las boletas de agua de todas las sedes, en planilla o pegadas. El sistema valida antes de guardar y avisa qué falta para cerrar el mes.
Cada sede contra sus pares y cada cuenta contra su propio nivel y contra el mismo mes del año anterior. Las alertas salen ordenadas por lo que cuestan en pesos, no en metros cúbicos.
Cada alerta se convierte en un caso con responsable y fecha, y queda el historial de quién hizo qué hasta que se confirma en terreno o en la boleta.
El sistema, por dentro
Pantallas del sistema en operación con un cliente real. Los nombres de sedes, cuentas, direcciones y empresas sanitarias, y el tamaño de la red, están difuminados para proteger su información.

La misma desviación cuesta el triple en una zona que en otra por las tarifas, así que las alertas se ordenan por el exceso valorizado en pesos. Y se comparan contra el mismo mes del año anterior, nunca contra el mes previo.

Encuentra el mes de quiebre de cada cuenta, calcula su nivel normal anterior y valoriza cuánto cuesta cada mes sin revisar. Un salto es una candidata a fuga, no una fuga confirmada: la confirma la inspección o la boleta.

Una cuenta que siempre estuvo alta no tiene quiebre que detectar. El sistema mide el caudal que corre de noche, en fin de semana y en invierno, lo compara con sus pares y lo valoriza al año.

Separa las sedes con un piso permanente que su actividad no explica de las que consumen por riego o por un medidor compartido, y las ordena por lo que cuesta ese caudal al año. Así el equipo se instala donde rinde.

El consumo por metro cuadrado, por personas atendidas o por dotación, contra la banda de las sedes de su mismo tipo. Muestra quién consume de más para lo que hace, y quién consume tan poco que probablemente está mal medido.

Contrasta el registro de consumo con el gasto que entró a la contabilidad, empresa sanitaria por empresa sanitaria, y muestra dónde no cuadran. Incluye la trampa que anula la comparación: una cifra con IVA contra otra neta.
Para cada área
Administración y finanzas
El gasto del año contra el anterior, separando consumo y tarifa, y el registro de consumo contra lo que entró a la contabilidad.
Mantención y operaciones
Las alertas ordenadas por lo que cuestan, las cuentas con piso permanente y los puntos donde conviene instalar monitoreo.
Jefe de sede
Su consumo, si hay algo que revisar y qué conviene hacer, sin ver las demás sedes.
Qué incluye
Con los pies en la tierra
La decisión de intervenir una sede sigue siendo de su equipo. El sistema le da la evidencia ordenada para decidir dónde ir primero.
Cómo empezar
Para saber si vale la pena.
Con un año de boletas de sus sedes le mostramos qué sedes consumen de más para lo que hacen, qué cuentas subieron y se quedaron ahí, y cuánto cuesta, antes de que decida contratar el sistema.
Nosotros hacemos el trabajo mensual.
Cargamos las boletas cada mes, revisamos las alertas y los casos abiertos, y le entregamos qué inspeccionar primero. Su equipo confirma en terreno.
Su equipo lo opera.
Lo dejamos cargado con sus sedes y cuentas, capacitamos a mantención y a los jefes de sede, y lo acompañamos mientras toman el ritmo.
Preguntas frecuentes
No. El sistema parte de las boletas de cada cuenta. Si más adelante instala monitoreo en algunas sedes, el sistema le dice dónde conviene.
Es el caso normal: cada cuenta lleva su empresa y su tarifa, y las alertas se valorizan en pesos con esa tarifa para poder compararlas entre sí.
Compara cada mes contra el mismo mes del año anterior, nunca contra el mes previo, y separa el consumo estacional de un piso permanente que corre todo el año.
Mientras más sedes y más parecidas entre sí, más rinde la comparación entre pares. Con pocas sedes sirve igual para detectar saltos de nivel, y lo vemos con sus boletas en el diagnóstico.
Solo las personas de su empresa que usted autorice, cada una con su rol: la central ve toda la red y cada jefe de sede solo la suya. Los datos de cada empresa están separados de los de cualquier otra.
En media hora le mostramos el sistema funcionando y revisamos qué necesitaríamos para hacer el diagnóstico de sus sedes. Escríbanos con dos horarios que le acomoden y le confirmamos uno.